Dos millones de facturas y ningún pagador · capítulo 6 de 7

El padrón publicado no distingue una baja definitiva de un error

El Registro Nacional de las MYPE Acreedoras del Estado listó 5 331 acreedores con RUC en su último corte, capturado el 3 de agosto de 2026. SUNAT publica el padrón de contribuyentes como dato abierto, y el archivo completo del corte 202607 no devuelve ninguna fila para 332 de esos acreedores, todos ellos con dígito verificador válido. Esa ausencia no autoriza a afirmar que el proveedor cerró ni que dejó de operar. Autoriza algo más pequeño y bastante más defendible: la fuente pública consultada no permite comprobar que exista. Los documentos impagos que esos RUC arrastran suman S/ 34 888 446,87, y la distancia entre las dos frases anteriores es exactamente lo que ese monto pone en juego.

SUNAT publica ese padrón en un archivo llamado PadronRUC_202607.csv, que trae dieciséis columnas. La segunda se llama Estado. Los valores distintos de esa columna, contados uno por uno sobre el archivo completo, terminan en dos: ACTIVO y BAJA PROVISIONAL POR OFICIO. Ninguna fila del archivo trae otro valor. El nombre declara el periodo al que corresponde, y el portal de datos abiertos entrega todo en un solo paquete comprimido.

SUNAT publica 13 287 439 filas con estado ACTIVO en el corte de julio de 2026. El archivo completo de ese corte tiene 13 364 805 filas, y las restantes llevan la baja provisional por oficio. Las categorías juntas agotan el archivo, y no queda ninguna fila fuera de ellas. Un contribuyente que no esté en una ni en la otra tampoco está en el padrón publicado.

El cruce de ese padrón contra los acreedores del corte 10 del registro de deuda separa tres grupos. SUNAT devuelve estado ACTIVO para 4 985 de esos acreedores. Otros 14 figuran en baja provisional por oficio. Los demás no devuelven ninguna fila, y todos ellos tienen dígito verificador válido, de modo que el número está bien formado y aun así no encuentra contraparte en el padrón publicado.

El archivo tiene nombre, corte y huella. SUNAT lo publica en datosabiertos.gob.pe como PadronRUC_202607.zip, y su sha256 empieza en f037c9f8a7c7f719…. Del otro lado del cruce está el registro de deuda, capturado el 3 de agosto de 2026. La huella importa porque lo que sigue no discute el resultado del cruce, que cualquiera reproduce sobre esos dos archivos, sino qué preguntas admite un padrón de dos estados y cuáles devuelve mal.

Una ausencia con más de una explicación

El analista que evalúa una cuenta por cobrar contra el Estado mira dos firmas, la del pagador y la del cedente. Sobre el cedente, su pregunta operativa es si el RUC que aparece en el documento sigue activo el día del desembolso. El padrón de dato abierto parece contestarla, porque trae el estado de cada contribuyente, y de hecho la contesta para 4 985 de los acreedores del registro. El problema aparece en el resto, y no está en el cruce sino en el diseño del archivo consultado.

La respuesta que ese diseño no puede dar es la de la ausencia. Un RUC dado de baja definitiva no aparece en el padrón publicado, porque el archivo solo trae dos estados y ninguno de los dos es ese. Un RUC con suspensión temporal tampoco aparece. Y un RUC mal transcrito en el registro de deuda, cuando el error cae sobre un número que también satisface el dígito verificador, produce exactamente la misma fila vacía. Las tres situaciones llegan al analista con la misma forma, que es ninguna fila, y el archivo no ofrece un campo que las separe.

El dato no dice que el cedente desapareció. Dice que la fuente pública consultada no permite comprobar que exista. Entre las dos frases hay una imputación de un lado y una tarea de verificación del otro.

El cruce propio que estuvo mal, y por qué importa aquí

La tarea de verificación empieza por casa. Una medición propia anterior de este mismo cruce contó 1 967 acreedores ausentes del padrón. La cifra es falsa, y el motivo resulta más instructivo que el error: el campo que la produjo no consultaba el padrón completo sino un extracto armado tiempo antes para el grafo de proveedores. Ese extracto ni siquiera alcanzaba a cubrir los 97 172 RUC de ese grafo, y un acreedor que no estuviera en él quedaba marcado igual que uno que no está en SUNAT.

Contra el archivo completo del corte 202607 la cifra cae a 332, y la mayor parte de los acreedores que el método viejo daba por ausentes figura con estado ACTIVO. Un cruce contra un universo incompleto no entrega el mismo dato con menos precisión. Entrega otro dato, y este capítulo existe en buena medida por eso.

Los otros límites del mismo material

El segundo límite vive en un verbo. El registro sigue 27 246 documentos entre cortes. De ese universo, 65,29 % dejó de figurar en algún momento de la serie. Resuelto no es pagado. Un documento sale del registro porque la entidad lo giró, y también porque un juzgado ordenó otra cosa, porque hubo compensación, o porque la propia entidad corrigió la fila que había cargado mal. Ninguna columna del archivo dice cuál de las cuatro ocurrió, y la palabra pago no aparece en la cabecera.

El tercer límite es una columna que no existe. Ni el registro de deuda ni el padrón traen la fecha en que la entidad giró el dinero, en ninguno de los cortes publicados. Sin fecha de giro no hay plazo medio de pago, no hay días de atraso y no hay ninguna variante de esa familia de indicadores. Cualquier cifra de días construida sobre este material descansa en supuestos que el archivo no confirma, y por esa razón este libro no publica ninguna.

El cuarto límite está en la publicación misma. El Estado difundió 10 cortes del registro. Para todos ellos, el servidor que los entrega devolvió apenas 6 fechas de modificación distintas. Varios cortes consecutivos comparten el mismo día en la cabecera de la respuesta, de modo que la fecha del archivo no sirve para ordenar la serie ni para fechar lo que cada corte informa.

El caso extremo son el séptimo corte y el octavo. Los dos pesan 2 531 537 bytes, y el registro guarda para ambos el mismo prefijo de sha256. Las dos fechas de modificación que el servidor declaró para esos cortes caen en el mismo día de abril de 2025 y están separadas por veinticinco minutos. Una serie que cuente esos dos como observaciones separadas infla el denominador de cualquier promedio por corte. Por eso la unidad de medida de este libro es el documento y no el corte.

El límite tampoco es solo de las fuentes propias. El Ministerio de la Producción publica el acumulado del mercado en la fila final de su cuadro mensual, y en la edición de abril de 2026 de ese reporte la fila no cuadra con la suma de su propia columna por 177 881 facturas. Un capítulo sobre lo que un archivo no permite afirmar tiene que incluir el archivo del otro lado, y ese también arrastra una diferencia sin explicación publicada.

Afirmación que se quisiera hacerLo que el material autoriza a decirQué faltaría para poder afirmarla
El cedente ya no existe332 acreedores del registro no devuelven fila en el padrón del corte 202607Un padrón publicado que traiga la baja definitiva y la suspensión temporal
La entidad pagó el documentoEl documento dejó de figurar entre un corte y el siguienteEl registro del giro, que ninguna columna de las dos fuentes trae
La entidad demoró una cantidad de días en pagarNada, en ningún corteFecha de giro por documento
El registro se actualizó entre el séptimo corte y el octavoLos dos archivos comparten tamaño en bytes y prefijo de sha256Un corte con contenido distinto del anterior

Nota. Elaboración propia sobre el Registro Nacional de las MYPE Acreedoras del Estado, cortes 1 a 10, el último con sha256 que empieza en 2aee394a63a3d1ec…, y sobre el padrón de contribuyentes de SUNAT, corte 202607, con sha256 que empieza en f037c9f8a7c7f719…. Registro de deuda capturado el 3 de agosto de 2026.

El acreedor que no devuelve fila no es una rareza ni una mayoría. El registro de deuda lista 5 331 acreedores con RUC en su último corte. SUNAT devuelve fila para 4 999 de ellos, y ese resto mayoritario convierte la ausencia en una señal que obliga a verificar y no en un diagnóstico sobre la cartera entera.

Sobre los acreedores que sí figuran, el padrón agrega una columna que la ausencia no tiene en ningún caso, la de condición de domicilio. Ahí la mayoría de ellos consta como habido, y una franja mucho más pequeña no. SUNAT marca como no habido a 27 de esos acreedores en el corte de julio de 2026.

El padrón de SUNAT deja a otros 17 en condición de no hallado en ese mismo corte. Son estados publicados, con nombre propio y con fila, y admiten una afirmación directa que la ausencia no admite: sobre ellos el archivo dice algo, lo dice con fecha de corte y lo dice sin que el analista tenga que suponer nada. La ausencia, en cambio, sigue sin decir cuál de las tres explicaciones corresponde.

El analista que reciba una alerta por un RUC ausente del padrón no tiene ahí un motivo de rechazo. Tiene una tarea, y esa tarea no se resuelve con el mismo archivo que produjo la alerta: el analista la resuelve por número, uno por uno, y en la fecha en que decide el desembolso, no en la fecha del corte. Un comité que convierta la ausencia en baja sin ese paso clasifica por un vacío del formato de publicación. Quien firma esa clasificación responde por ella, y el archivo no.

Si el archivo no permite comprobar quién cobra, queda por saber qué dice de quien paga cuando la entidad no alcanza siquiera los diez documentos que la vuelven medible.

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